NACEMOS ENTEROS

NACEMOS ENTEROS
 
Amigos o familiares terminan preguntándonos: ¿ya tienes pareja?

Comenzamos a sentirnos mal porque no tenemos una “media naranja”. Nos preguntamos qué pasa con nosotros, ¿cómo es posible que los demás ya tengan pareja y nosotros no? 

Y comenzamos a ver parejas melosas por todos los sitios, en el parque, en el restaurante, en la televisión… En ese punto algunos comienzan una búsqueda, ligeramente desesperada, a la caza de pareja. Porque aunque antes se sentían completos, ahora creen que les falta algo. Se han convertido en víctimas del mito de la media naranja o del alma gemela.

John Lennon dijo: “Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas con la responsabilidad de completar lo que nos falta”.

Nuestra felicidad depende exclusivamente de nosotros, no debemos colocarla sobre los hombros de otra persona porque no solo implica ceder el control de nuestra vida sino cargar a alguien con una responsabilidad que no es suya.

Desgraciadamente, a lo largo de los siglos se ha ido conformando la idea de que allá fuera existe una persona que nos complementa a la perfección, que está hecha para nosotros, un alma gemela sin la cual somos seres incompletos e infelices. De hecho, diferentes cuentos infantiles que escuchamos cuando éramos niños confirman esta idea.

El problema es que, cuando encontramos a alguien y comienzan a surgir los primeros problemas, abandonamos porque pensamos que no es la “persona indicada”. No somos conscientes de que la “media naranja” no existe y que los problemas en las relaciones de pareja dependen de cómo los encaramos y resolvemos.

Si elegimos y decidimos que la persona que está a nuestro lado realmente vale la pena, esa persona se convierte en alguien que nos hace crecer. 

Las diferencias que surgen en una relación de pareja se convierten en retos que nos permiten crecer. Este es el sentido de una pareja. No se trata de que la otra persona nos complemente sino de que nos anime a ir más allá de nuestros límites. No se trata de que la persona que tienes a tu lado haga lo que no sabes hacer sino que te enseñe, para que crezcas junto a él o ella.
 
Quiérete y luego quiere. NECESITO AMARME

Las personas felices lo son independientemente de que tengan pareja. Es cierto que tener a una persona que nos apoye, nos comprenda y nos ame incondicionalmente es algo precioso, pero no debe ser una condición para ser felices. No debemos supeditar nuestra felicidad a estar en pareja.

De hecho, si eres infeliz, es probable que lo sigas siendo en la vida en pareja. El secreto radica en amarnos incondicionalmente, para luego amar de igual manera a otra persona.

La relación madura que describió Erich Fromm en su libro "El arte de amar" implica que ambas personas deben ser independientes, completas y felices. Solo así podrán crecer, apoyándose mutuamente.

Obsesionarse con encontrar pareja no es una buena idea. En vez de ello, asegúrate de sentirte bien contigo mismo. Cuando proyectas esa sensación, podrás encontrar a alguien, no para dejar de sentirte solo sino para compartir realmente la vida y crecer, con ese compañero de vida. De lo contrario, no tiene sentido.

En este día de San Valentín inicia la relación más importante de forma madura... contigo mismo, amate plenamente.


Mi Consulta Psicológica
Ana Luisa López Pérez
Psicóloga

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