LA CONVIVENCIA Y EL COMPARTIR EN PAREJA

1 + 1 = 3
Él / Ella  +  Él / Ella = Nosotros

La vida en pareja tiene muchas ventajas y satisfacciones, pero hay que tener cuidado con no dejarse absorver por el lado oscuro, porque el amor mal entendido puede llevarnos por tortuosos y solitarios caminos.

El cóctel sexo, amor y convivencia puede llegar a ser explosivo en la vida en pareja. Dos individualidades que se han criado en ambientes distintos y que aman, sienten y padecen de manera diferente, de pronto tienen que converger en la ficticia unanimidad de la pareja. En ese encuentro, cada uno de los miembros tiene su identidad y su personalidad y pobre del que la pierda. Compartir no es estar supeditado a los deseos del otro, ni vivir coaccionado pensando que si no cumplimos los deseos seremos expulsados del paraíso del amor. Una pareja son dos que confluyen, a veces más y a veces menos, y pretender otra cosa es poco realista y puede llevar a muchos desengaños.

Pero para que esos sueños se cumplan, tienen que pasar la prueba de lo que los psicólogos llamamos el principio de realidad. Se deben basar en una comprensión madura de las emociones y no en atribuciones e interpretaciones erróneas de las legítimas necesidades de la pareja. No vale eso de “si hoy no tiene ganas es que ya no me quiere”, “si no recuerda mi cumpleaños es que ya no le importo”, "si quiere salir con sus amigos(as) es que ya no me quiere”. No se puede vivir cualquier falta de atención y sincronía como mártires penitentes.

Aceptar las diferencias y pequeñas frustraciones cotidianas, tomarlas con humor, es básico para la vida en pareja. Se trata de crear un buen clima donde no reine el temor y no se tenga que ir con pies de plomo, como si la relación fuera un campo minado que salta al menor descuido. Es importante comprender que los demás no tienen que pensar siempre como nosotros, que no tienen los mismos deseos y necesidades y que compartirte no significa vivir mimetizados y absorbidos a la sombra del otro.

Todas las personas tenemos un espacio personal que debemos proteger y cuidar, ya que es un pilar básico en el desarrollo como personas que favorece la autoestima y la seguridad, lo que contribuye a fortalecer los vínculos. Por eso, el respeto al espacio personal es fundamental en la vida de pareja y bien conjugado con la complicidad afectiva, es la clave de la convivencia.

Las parejas que funcionan, esas que da gusto ver cómo se miran, cómo comparten, cómo están pendientes el uno del otro sabiendo dejar espacio para respirar y crecer, han sabido construir una fortaleza equilibrada donde el yo, el tú, el nosotros y también el vosotros se conjugan con sabiduría; dónde los padres, suegros, hermanos, amigas, amigos y también las aficiones y el trabajo, ocupan su sitio como tiene que ser, sin ser vividos como una amenaza o una imposición agobiante.

Pasar con armonía del espacio personal al compartido es una de las mayores virtudes en la pareja y un ingrediente básico para la felicidad.
 
 
Mi Consulta Psicológica
Ana Luisa López Pérez
Psicóloga
 
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