IMPACTO EMOCIONAL DEL DESEMPLEO

Cuando contamos con un empleo sentimos seguridad, confianza, motivación, reconocimiento, nos sentimos útil, con autoestima e integridad moral.

Sin embargo, hoy en día hay millones de personas por todo el mundo que se encuentran en este momento desempleadas. No obstante, las frías estadísticas no reflejan el demoledor impacto emocional del desempleo.

En una sociedad competitiva parece solo cuenta lo que se tiene o aparenta tener, donde nos han creado necesidades de consumo.

El primer efecto significativo del desempleo es la perdida de ingreso para el propio sustento y el de la familia, además tiene poderosas y negativas repercusiones emocionales y psicológicas y sus repercusiones sociales.

Las tensiones causadas por la pérdida del empleo no son solo económicas, sino que además ataca la propia dignidad de la persona, perdiendo autoestima. Si no tienes nada, la gente te trata como si no valieras nada, y no pasa mucho tiempo antes de que tú también te veas así.

Es obvio que la integridad y la valía de una persona no disminuyen porque gane menos.

Si usted está buscando trabajo, se enfrenta a la ansiedad que causa el desempleo, la incertidumbre de cuánto tiempo estará sin trabajo, temores sobre que va a ocurrir con el futuro provocandole un significativo desgaste emocional. Cuando hay emociones tan intensas en juego, es difícil pensar con lógica.

Muchas personas que pierden su trabajo se vuelven retraídas y se aislan, es importante el apoyo comprensivo de su familia, eso permite aprender a comunicarse más, además de reforzar la relación, recibir también el apoyo de amigos para no sertirse solo.

El desempleo ha ocasionado millones de victimas amargadas que se sienten traicionadas por las empresas donde trabajaban, desoladas, por lo que es importante comprender que en el mundo de hoy nada es seguro.

Tambén se da la perdida de autoestima porque el paro se vive como un fracaso que puede disponer a la depresión, aumentar la pasividad, la vergüenza a pedir apoyo, un sentimiento de estar desmoralizado, desencadenando irritabilidad, culpa y trastorno psicosomáticos.

El desempleo tiene efectos sobre nuestras respuestas emocionales y afectivas, produciendo una elevada dosis de ansiedad, tensión, angustia y preocupación, que en algunas personas puede llegar a la depresión. Tiene también efectos sobre nuestra identidad personal, ya que cuando el desempleo tiene una cierta duración dejamos de ser los profesionales, empleados o técnicos que fuimos para adquirir la condición de parados, también comienza a aflorar un sentimiento de desesperanza, también tiene efectos sobre la estructuración de nuestra vida cotidiana. Cambia también la red de relaciones.

A veces se busca la seguridad en un trabajo, un puesto o una cuenta bancaria, pero es importante considerar que lo que realmente me da esa seguridad es la actitud que se muestre.

Nuestra manera de pensar influye en lo que sentimos, si pensamos en cómo quisiera yo que fueran las cosas o se mantuviera el nivel de vida que tenia cuando tenia trabajo, afectará nuestra manera de sentir desfavorablemente, por lo que es importante tener una mirada realista de la situación que ahora es diferente a la que se estaba acostumbrado a vivir, mantener el enfoque adecuado para hacer frente a este desafío.

La actitud de cada persona es la que definirá las fortalezas que se requieren para hacer frente a esta condición actual.
  • No se preocupe por el mañana, los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.

  • Mantener la tranquilidad

  • Concentrarse en el presente

  • Aprenda a vivir con lo que ahora tiene

  • Organizarse, hacer buenos planes

  • No desistir

  • Busque ayuda profesional

Perciba su situación actual con tranquilidad y realismo y así podrá con una actitud más positiva percibir alternativas posibles.


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